Las organizaciones perciben los riesgos por su relación con las amenazas al éxito del proyecto o por las oportunidades de mejorar las posibilidades de éxito del proyecto. Los riesgos que son amenazas para el proyecto pueden ser aceptados si el riesgo está en equilibrio con el beneficio que puede obtenerse al tomarlo.
El riesgo está compuesto de tres componentes esenciales:
- un evento definible
- probabilidad de ocurrencia
- consecuencia de la ocurrencia (impacto)
La gestión de riesgos se lleva a cabo:
- En la elaboración de una propuesta, cuando se planifica el proyecto
- A intervalos regulares durante la vida del proyecto: por ejemplo, como parte de los informes de estado del proyecto.
- Cuando hay un cambio de alcance en el proyecto
− Identificar todos los riesgos conocidos del proyecto
− Realizar una evaluación de la probabilidad de ocurrencia y del impacto potencial
− Cuantificar cual sería el coste de los riesgos en caso de que ocurrieran
− Crear planes de acción para gestionar los riesgos de alta prioridad
− Reconocer y gestionar los riesgos lo antes posible
Los objetivos de la gestión de los riesgos del proyecto son aumentar la probabilidad y el impacto de los eventos positivos, y disminuir la probabilidad y el impacto de los eventos adversos para el proyecto. Las empresas normalmente están en entornos de negocio con riesgo, ya que los proyectos tienen riesgos. Al gestionar los riesgos de forma proactiva, se conseguirá mejorar el beneficio de la empresa. Otros de los beneficios que se obtienen al llevar a cabo una buena gestión de los riesgos son:
- Se reduce los costes del proyecto
- Se mejora la satisfacción del cliente
- Se incrementa la capacidad y probabilidades de éxito
- Facilita el desarrollo del proyecto
- Disminuye drásticamente las sorpresas en los proyectos
- Ayuda a la empresa a conseguir los objetivos de negocio y proyecto evitando problemas que podrían causar pérdidas inesperadas y no planificadas

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